Expertos y autoridades de gobierno intensificaron los trabajos de monitoreo y control del sistema de presas hidroeléctricas del río Grijalva. Además, se fortalecieron las obras complementarias de seguridad del canal de desagüe, ante la probabilidad de nuevos deslizamientos en esa región. En noviembre pasado, lluvias ocasionadas por un frente frío propiciaron el desgajamiento de un cerro sobre el lecho del Grijalva, que causó una descomunal ola, con un saldo de más de 10 muertos y destrucción. La Comisión Federal de Electricidad (CFE), en un reporte, alertó que el canal que se construyó sobre el caudaloso afluente, a la altura de la desaparecida comunidad Juan de Grijalva, presenta fallas y riesgos latentes de nuevos deslaves en la actual temporada de ciclones. El gerente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en la Cuenca Frontera Sur, Raúl Saavedra Horita, advirtió que la actual situación del propio “tapón” no exime de riesgos de nuevas eventualidades, las cuales podrían generar taponamientos completos, parciales o tan sólo desplazamientos de tierra. Enfatizó que aunque los deslizamientos no son inminentes, los trabajos de ingenieros y expertos se concretan en minimizar las condiciones de riesgo en la región, donde la caída de 55 millones de metros cúbicos de tierra y roca tapó el cauce. “Hay un balance adecuado en el sistema hidrológico de las presas del Grijalva, para enfrentar las lluvias y meteoros de septiembre y octubre próximos”, destacó en entrevista el funcionario federal. Indicó que se mantiene el desfogue de las presas Malpaso, Chicoasén, La Angostura y Peñitas, con una descarga actualmente de mil 300 metros cúbicos de agua por segundo a la planicie tabasqueña. De las obras complementarias del canal, estimó que el próximo mes se podría licitar la construcción de un túnel, cuya función será drenar el agua que ingrese al macizo montañoso. Retorno lento Luis Manuel García Moreno, subsecretario de Protección Civil del gobierno del estado, informó que de las 960 familias que fueron evacuadas preventivamente de 33 comunidades y rancherías de los municipios de Ostuacán y Tecpatán, en noviembre pasado, a la fecha han retornado sólo 74 de ellas. “La mayor parte de la gente que dejó sus viviendas continúa en albergues y con familiares y amigos, sólo han regresado algunas que viven en lugares arriba de la cota 100 y poseen condiciones de seguridad”. Tras el derrumbe de un cerro sobre el lecho del río Grijalva en el poblado Juan de Grijalva, en el municipio de Ostuacán, la calma y la reactivación económica también retornan paulatinamente al poblado de Raudales Malpaso en el municipio de Tecpatán, donde las inundaciones de la presa estuvieron a punto de colapsar la producción y el comercio de la zona. El agente municipal, Joel Hernández Romero, informó que la economía de mil 500 productores, ganaderos y campesinos, así como de 70 comerciantes del lugar se recuperó 80%, tras el descenso de las inundaciones y la reapertura de carreteras y caminos vecinales, así como el apoyo del gobierno.
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