El impacto de la sequía en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa y Córdoba resiente la economía y, en algunos casos, complica la subsistencia de las poblaciones rurales.
El subsecretario de Asuntos Agrarios bonaerense, Fernando Vilella, dijo ayer a LA NACION que "las zonas más afectadas son el sur y el sudoeste de la provincia, aunque el fenómeno se está extendiendo hacia el oeste y el norte del territorio". La pérdida por sequía asciende a casi 340 millones de pesos.
El funcionario explicó que la disminución del área triguera es una de las mayores consecuencias del déficit hídrico, teniendo en cuenta que Buenos Aires tiene la mitad de la superficie destinada al cereal. Vilella precisó, además, que en esta zona "donde los rindes, en épocas normales, llegan a 1500 kilos por hectárea, alcanzarían en esta campaña entre 500 y 800 kilos por hectárea".
Cada vez menos cabezas
En el sur y el sudoeste bonaerense ya murieron a causa de la seca unas 150.000 cabezas. Estimaciones oficiales indican que las pérdidas ganaderas superan los 130 millones de pesos.
Por su parte, el secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, Carlos Sartor, confirmó que en algunas zonas del norte provincial "no llueve desde hace más de un año" y que "los productores ya perdieron su ganado y su cosecha". El funcionario señaló que la ayuda de $ 6 millones que enviaría el gobierno nacional "no alcanza", y subrayó que se trata de "la peor sequía de los últimos 70 años. Hay un déficit de lluvias de unos 700 milímetros en el norte santafecino".
Las pérdidas de los productores de soja, maíz, sorgo, algodón y caña de azúcar superan los $ 350 millones, según cálculos del INTA Reconquista.
Ante la emergencia, el gobierno provincial envió técnicos al Norte para buscar la forma de encontrar agua y, así, atender las necesidades de las poblaciones. Se trasladaron seis equipos de prospección geoeléctrica. Los técnicos comentaron que a veces el agua que encuentran está contaminada o es muy salada, por lo que no es apta para el consumo de los animales.
También sucede que el agua está ubicada en las napas más profundas -a más de 200 metros- y es inaccesible. En tanto, a las familias se las provee de agua potable en bidones y con camiones cisternas.
Según fuentes del Ministerio de la Producción, la zona de la sequía (departamentos San Cristóbal, 9 de Julio, Vera, San Javier y parte de Garay, San Justo y General Obligado) reúne a unos 6000 productores, muchos de los cuales se han volcado a la ganadería. Según se estimó, hay unos 3 millones de novillos, vacas y toros en la zona afectada, pero no hay campos alternativos adonde llevarlos.
En tanto, los testimonios escuchados en el norte santafecino resultan elocuentes sobre el apremio que viven las poblaciones. "En Cañada Ombú hacemos lo posible por subsistir. Hace seis meses que no llueve con intensidad. En época de campaña andan los políticos, pero ahora no viene nadie", dijo, molesto, Juan Carlos Llambur, productor agropecuario de la zona.
"La última lluvia más o menos importante fue hace seis meses. Estamos haciendo lo posible por subsistir. Tengo que transportar agua desde unos 120 kilómetros, con un costo muy alto. Murió mucha hacienda en el norte de la provincia", aseguró. Llambur consideró que "el Gobierno debería tomar otras medidas, como construir represas para que cuando llueva la gente pueda buscar agua".
En La Pampa hay 13,8 millones de hectáreas en emergencia agropecuaria, casi la totalidad del territorio, y la ayuda estatal no alcanza para todos. La mayor parte llega a los ganaderos más pequeños. Los ruralistas con menos de 50 vacas están recibiendo alimentos balanceados y sales nitrogenadas para tratar de impedir la mortandad de animales.
"Pero, como estamos, los pequeños productores igual vamos en vías de extinción", dijo a LA NACION el ruralista Juan Poggi. Un dato: en el último año cayó en medio millón de cabezas el stock vacuno provincial.
En Córdoba, si bien es cierto que no llueve desde principios del otoño, la situación no llega a extremos de catástrofe. Los mayores rigores se manifiestan en el nordeste de la provincia, limítrofe con Santa Fe, donde predomina la explotación tambera.
En torno de Morteros, los costos de alimentación se han incrementado considerablemente y ésta es la consecuencia más gravosa. El gobierno provincial, hace ya dos meses, ha acordado un sistema de ayuda a los productores, asistiéndolos con algunos aportes para alimentación de los rodeos de tambo. La merma de producción se considera importante, entre un 20 y un 30% en promedio.
A su vez, los cultivos de invierno se vieron muy resentidos, tanto en su implantación como en su evolución.
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