Primero se quejaron unos pocos, pero después se sumó la mayoría. Es que desde hace dos semanas autores desconocidos derraman combustible y otros elementos tóxicos al arroyo La Tapera, lo cual provoca malestar entre las comunidades que atraviesa ese espejo de agua.
La preocupación crece día a día debido a las consecuencias que está ocasionando esta conducta nociva y contraria a la preservación del medio ambiente.
En este contexto se observan desde lágrimas involuntarias en los ojos hasta tos persistente en los vecinos, pasando por serios perjuicios en la salud de los animales que pululan en la zona y el deterioro de la vegetación del lugar.
Una de las comunidades que se ven atravesadas por el arroyo es el barrio La Florida. Desde allí, la presidenta de la sociedad de fomento, María Cristina Stankevicius, y otros miembros de comisión directiva radicaron ayer una denuncia ante al Fiscalía N° 11, en la cual dejaron en claro que alguien está dañando la reserva natural.
Aunque se tiene ciertas sospechas de quienes serían los autores de este hecho, dieron a entender que su voluntad no es realizar juicios anticipados hasta tanto la Justicia determine a los culpables.
"Hay una ley que hay que cumplir y lo cierto es que es un lugar de esparcimiento y que atraviesa buena parte de la ciudad. No podemos permitir que sigan ocurriendo estos hechos porque están perjudicando a toda la comunidad, más animales y vegetación que impera en el lugar", comentó Stankevicius.
La vecinalista dijo que tomaron conciencia de lo que estaba sucediendo cuando las quejas comenzaron a ser recurrentes. "Todo se inició hace más o menos diez días cuando comenzaron a decir que les lloraban los ojos y que sentían olor a combustible. Entonces tomamos esos reclamos para radicar la denuncia", indicó la directiva de la sociedad de fomento.
Con relación a los daños que provoca esta cuestión, mencionó que es un barrio que se caracteriza por ser una reserva forestal y no se pueden cometer actos de esta naturaleza. "A nosotros el arroyo nos atraviesa por la mitad y justamente ese es uno de los atractivos de la zona. De modo que hay que parar con esto", puntualizó.
Por su parte, el secretario de la asociación, Héctor Martinez, acotó que "esta actitud está afectando a la frondosa vegetación como también a las aves y nutrias que circundan la zona".
Cuidado o depredación
Lo contradictorio, según señalaron los residentes del barrio, es que se está frente a un arroyo que se debate en duelo entre el cuidado medioambiental y la depredación.
En forma regular se hacen tareas de saneamiento y muestreos para determinar la toxicidad del agua, a través de estudiantes y otros grupos que se organizan en favor de la preservación de la ecología. Como ejemplo podría citarse el caso de la escuela Técnica N° 3. Desde esa institución, reducir el riesgo de contaminación ambiental y minimizar los peligros de contraer enfermedades ocasionadas por la infiltración de desechos tóxicos en las aguas del arroyo fueron siempre los fundamentos de una misión liderada por docentes y alumnos de la Escuela de Educación Técnica N° 3.
Por otro lado, se viven situaciones extremas -como el arrojo de combustible y otros fluidos- que ponen en riesgo la salud de los individuos, animales y del espacio natural en general. "No entendemos cómo pueden pasar estas cosas. Más que nada nos parece una contradicción porque mientras que por un lado se trabaja para sanear las aguas (recordemos que hace poco vino un grupo masivo de scouts), por el otro se detectan cosas como éstas... esperemos que no sucedan más", concluyó Stankevicius. |
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