Mientras se sigue evaluando el grave impacto de la sequía que este año afectó a la ganadería en particular y al agro en general, en el sur de Buenos Aires calculan que la recuperación para muchos productores de bovinos no llegará antes de los próximos tres años, y en algunos casos, directamente nunca lo habrá.
Bajo un panorama similar al que sufren campos de Chaco y el norte de Santa Fe, la región ganadera en torno a Bahía Blanca transita una de las peores realidades de su historia.
«Cayeron hasta 200 milímetros menos de lluvias que el año pasado. Durante este mes hubo varios días de heladas y vientos; no quedan pasturas de invierno disponibles, tampoco existen los pastos naturales y se agotaron las reservas de rollos», describió Jorge Grimberg, titular de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Bahía Blanca.
Dentro de las localidades de Bahía Blanca, Coronel Rosales y Villariño se agrupan unos 1.600 productores ganaderos que promedian alrededor de 200 cabezas cada uno. Según afirmó Grimberg, todos sufrieron bajas en sus rodeos y en varios casos «las pérdidas son de hasta 60% de sus animales». «Hay ganaderos que ya no se van a recuperar. No sin créditos a largo plazo», indicó el dirigente rural.
«Actualmente la relación vacas/terneros es de 100 a 65, lo cual es gravísimo», continuó Grimberg, que graficó: «Se está vendiendo el kilo vivo a hasta $ 0,70. Vacas que un año atrás se vendían a $ 700 hoy valen $ 250». La salida para muchos productores de la zona no es sólo la liquidación de su hacienda, sino también la venta de sus campos, los cuales cotizan a razón de entre u$s 350 y u$s 500 la hectárea.
Si bien las condiciones climáticas generaron una situación excepcional, algunos analistas del sector entienden que la crisis también responde a cuestiones políticas. «Se estuvo discutiendo sólo sobre la Resolución 125, pero no sobre la liquidación de los rodeos», señaló el especialista en ganadería Arturo Navarro.
Depresión
Según la visión de este técnico, la imposibilidad de vender cabezas durante el conflicto del campo, la dificultad para trasladar animales a campos mejores y el excesivo costo de los suplementos alimentarios a base de granos generaron condiciones que colaboraron para deprimir al máximo al sector. «En rodeos de cría harán falta tres años para recuperar productividad», calculó.
En todo el país, la sequía que perjudica al sector rural ya es calificada de histórica, generó pérdidas calculadas extraoficialmente en más de $ 2.000 millones. En el norte de Santa Fe es la peor en 70 años y, según los datos que maneja el secretario de Agricultura provincial, Carlos Sartor, hace casi dos años que no llueve más de 15 milímetros.
En total se perdieron más de 150.000 cabezas vacunas y suman casi 7.000 los productores más afectados que demandan fondos de asistencia. Las actividad perjudicadas van desde productores ganaderos hasta frutihortícolas, apícolas y lecheros, entre otros. En el norte de Santa Fe tampoco hay agua para consumo humano, situación que se repite en Chaco, donde ésta es la mayor sequía en 60 años. En esa provincia, las pérdidas suman más de $ 300.000.
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