Uno de los vecinos muestra una foto reciente en la que se lo ve a bordo de una canoa que flota en la intersección de Colón y Rodríguez, en medio de un barrio de casas bajas en Monte Grande, y asegura, como si la imagen no fuera suficiente evidencia, que no se trata de ninguna laguna sino de la esquina de su casa. Tanto él como el resto de los vecinos exigen la realización de obras para “evitar que las lluvias dejen varios centímetros de agua en las viviendas”.
“Estamos cansados de vivir así. Tuve que hacer unas compuertas alrededor de mi casa para tratar de retener el agua afuera y que esto me dé tiempo a llevar las cosas al segundo piso y no sufrir las pérdidas materiales, como en los primeros años, que nos agarraba de imprevisto”, contó a este medio Jeremías Wolos.
Con el correr del tiempo el agua comenzó a inundar las viviendas con mayor facilidad, por lo que un pequeño trapo en el borde de la puerta dejó de ser suficiente para contener el agua que avanzaba con más fuerza.
En más de una oportunidad, ante distintas administraciones municipales, los vecinos se acercaron a la Comuna para plantear el problema y manifestar la imperiosa necesidad de obras en el barrio. Sin embargo, según cuentan, hace más de 29 años que esperan que esas tareas se lleven a cabo.
A veces por problemas de presupuesto o por otras prioridades, los residentes de Monte Grande siempre se quedaban sin su obra. Ante la falta de respuesta, trataron de resolver la problemática de la inundación con sus propias manos.
Algunos optaron por levantar el piso de la planta baja, lo que hace que las viviendas de esa esquina parezcan estar sobre una montaña, a fin de resguardar todos los muebles del paso del agua. Otros inventaron unas mini compuertas para los portones y la puerta principal.
“Cada vez que llueve no podemos salir ni a la esquina porque, en caso de que la tormenta sea intensa, tenemos que colocar todos los topes que hicimos ya que sino cuando volvemos la casa es un charco gigante y los muebles no existen más”, apuntó Norberto Díaz, otro residente de la zona.
Además de carecer de obras, la gente se queja por “el mal estado de las calles, los asfaltos hundidos y llenos de agua, los grandes pozos en medio de la calle y la falta de mantenimiento de las bocas de tormenta”.
“Siempre dicen que no hay presupuesto, que se están haciendo otras obras en otros puntos del distrito, pero nosotros estamos a cinco cuadras de la estación y pagamos impuestos residenciales y no tenemos lo mínimo e indispensable”, sostuvo Wolos.
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