La represa Portugués que se construye en Ponce a un costo de $250 millones sólo será para evitar inundaciones en el centro y sur de la ciudad y no para suplir agua para el consumo humano y menos para generar energía eléctrica, confirmó ayer el ingeniero residente del proyecto Pablo Vázquez Ruiz.
“El proyecto es exclusivamente para control de inundaciones”, indicó el ingeniero. “La petición del gobierno de Puerto Rico no incluye que se pueda utilizar agua... el Cuerpo de Ingenieros no puede hacer algo fuera de lo que solicitó el gobierno de Puerto Rico”, agregó el comisionado residente Luis Fortuño, quien ayer visitó las instalaciones.
Fortuño informó que una segunda asignación federal de $45 millones para continuar la construcción de la represa sólo espera la aprobación del Senado estadounidense. No anticipó problemas para que sea aprobada. Esos fondos, explicó, son parte de un paquete que incluye proyectos en diversos estados, pero que en el caso de Puerto Rico permitirá que la represa sea finaliza antes de la fecha proyectada, que es marzo de 2013.
El complejo proyecto, desarrollado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejercito de los Estados Unidos, causó sensación, no por su imponente estructura de hormigón sino por el valor arqueológico que representa la zona de Tibes, donde existe nueve cuerdas en las que hay evidencia de las culturas taína y pre taína.
“Tenemos un área a la parte a bajo de la represa que tiene algún potencial (arqueológico), pero que no se ha estudiado aún. Esa área también fue excluida de las obras del proyecto”, aseguró Vázquez Ruiz.
Explicó que tras el hallazgo del yacimiento Jácanas, lugar que inicialmente fue identificado como el área para depósito de corteza terrestre, fue remplazado por otro lugar. Allí será depositado el material que será sacado de dos canteras en el norte de Tibes. “El área (del yacimiento) se encuentra cubierta del material que ellos (arqueólogos) especificaron y está excluida de la construcción del proyecto”, dijo.
Vázquez se abstuvo de responder preguntas sobre el futuro de las piezas que el Cuerpo de Ingeniero envió a los Estados Unidos. Fortuño, por su parte, resaltó que en Puerto Rico no hay dónde depositarlas. Dijo que en su plataforma de gobierno propuso ese proyecto.
La represa es la última etapa del proyecto Portugués-Bucaná que comenzó a desarrollarse en Ponce en 1975 y cuyo costo total es de $550 millones, de los cuales $250 millones están proyectados para la represa Portugués. Esta comenzó a construirse en abril pasado por la firma Dragados USA.
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