El proyecto, que deberá estar terminado en 2010, presenta problemas no sólo en relación con en el terreno, sino con la guerra, que cada vez parece hacer más difícil su ejecución.
Y es que desde hace muchos años, en el departamento se habla de las bondades del proyecto hidroeléctrico de Amoyá. Las expectativas de la región que ha sufrido el olvido del Gobierno y que sobrevive en medio de precarias condiciones humanitarias, políticas y económicas, sueñan con que Isagén, responsable de la Central, realice la inversión social que tanto han pedido a las administraciones departamentales.
Hoy solo tienen la certeza de la presencia guerrillera que los despierta con el disparo de los fusiles y el sueño de terminar para el 2010 la hidroeléctrica.
Llegar al lugar donde se adelantan las obras que iniciaron en junio no es nada fácil. Primero hay que viajar desde Ibagué a Chaparral por tres horas de carretera pavimentada. Allí las cosas se complican.
Las primeras obras iniciaron en Vega Chiquita, a una hora y media del casco urbano de Chaparral y a donde se llega por una carretera destapada, hecha a lo largo del mismo trayecto del viejo acueducto de gravedad.
Las otras obras se encuentran en La Virginia, donde se construyen los embalses. La travesía inicia en el casco urbano, vía a San Antonio tomando el desvío en El Pando, hacia San José, en el cañón de Las Hermosas, en un camino de dos horas y media.
Ambas carreteras muestran la contundencia de nuestra geografía, tantas veces hostil. Atravesando el borde del camino, profundos acantilados que van entre los 80 y los 200 metros dan la sensación de flotar en medio del peligro que los trabajadores ven crecer cuando a lo lejos se ven las columnas guerrilleras.
"Hemos tenido que soportar muchas dificultades. Uno de los trayectos más 'peliagudos' es el que llega a Vega Chiquita, pues es un terreno rocoso, difícil de romper y abajo, las aguas del río Amoyá bajan muy de prisa. Uno de los rituales cotidianos es revisar la orilla para asegurarnos que estamos en zona segura y evitar cualquier accidente"; dice Hernán Torres*, uno de los maquinistas.
"Hay momentos difíciles, momentos de crisis en los cuales uno quiere dejarlo todo, pues la guerra que vive el país también nos ha afectado. Pero nosotros venimos con un sólo propósito: trabajar. A veces el sonido de las balas interrumpe las labores, pero después meditamos y decidimos aguantar los malos tiempos, pues por delante están nuestras familias, que esperan el fruto de nuestro trabajo", cuenta Jaime Olarte*, un campesino rudo de la zona que encontró trabajo en la Central como obrero.
Y es que la situación de orden público impuso restricciones a la obra.
"Para nosotros este proyecto resulta un reto, donde debe quedar en alto el nombre de la ingeniería colombiana. Por eso estamos corriendo riesgos. No somos inmunes al miedo, lo sentimos como todo ser humano y dentro de todo este proceso hemos tenido experiencias nada agradables como la sucedida el 14 de agosto, cuando nos encontrábamos en una reunión de socialización, en el punto denominado El Viso, sector de los Iguaes. De pronto nos vimos sorprendidos por ráfagas de arma de largo alcance. Duraron más de veinte minutos echándonos bala", afirmó Alberto García*, uno de los ingenieros de la obra.
Es esta la zona donde el Ejército ha realizado múltiples operativos en búsqueda del comandante de las Farc Alfonso Cano. Pero más allá del miedo, la comunidad espera la tan afamada inversión social.
"Nosotros esperamos una importante inversión social de Isagén, para amortiguar un poco las condiciones precarias de las comunidades rurales en el área de influencia de los centros productivos de esta Empresa" sostiene la concejala Yaneth Quintero.
Sin embargo, el Gobierno restringió la ejecución directa de los programas sociales en la región. "Es por eso que se creó Asohermosas, una organización comunitaria que opera en el área de influencia de la central y cuyos miembros son campesinos de las diferentes veredas del Cañón de Las Hermosas", afirmó uno de los funcionarios de Isagén, quienes prefieren omitir sus nombres por la situación de orden público.
"Los campesinos son los encargados de la formulación de proyectos participativos. La idea es que ellos sean los gestores de su propio desarrollo", agregó.
Norberto Fernández, presidente de Asohermosas, sostiene que "aunque la obra es muy importante y no se puede desconocer su incidencia en el desarrollo municipal, la seguridad que el Estado le ha prestado al proyecto, ha traído desestabilización en la zona. Se ha alterado la convivencia y hay un ambiente de zozobra, pues arrecian por momentos los combates, los bombardeos y las minas. Así que nosotros somos como víctimas del desarrollo, aunque suene irónico".
Así, en medio de las balas, los acantilados, los rápidos del río, 800 hombres construyen el proyecto hidroeléctrico más importante del Tolima.
El embalse
Localización: Chaparral (Tolima)
Cuenca: Río Amoyá
Área de drenaje: 518 Km2 Caudal de diseño: 18 m3/s
Salto bruto: 520 m
Capacidad instalada: 80 MW Generación energía: 510 GWh/año
Captación: Filo de agua
Casa de máquinas: Subterránea Conexión: Línea a 115 KV de 18 Km hasta Chaparral (S/E Tuluní 115 KV) |
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