Más de un centenar de costarricenses trabajan en la zona norte para proteger la cuenca del río Frío, que abastece a más de 300.000 personas y que hoy se enfrenta a problemas como la deforestación, la contaminación y la ganadería extensiva.
Este año, el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional, inició en los cantones de Guatuso y Los Chiles –Alajuela–, la ejecución del Proyecto Río Frío.
Esta iniciativa nacional, que se prolongará durante varios años, pretende proteger la gran red hídrica que se forma en las estribaciones de la cordillera de Tilarán y en el sector suroeste de la cordillera de Guanacaste.
Dentro de la cuenca se encuentran el parque nacional Volcán Tenorio y el refugio nacional de vida silvestre Caño Negro, por lo que esta alberga una riqueza natural abundante y única.
“Esta una cuenca grande y de gran importancia ambiental. Su área es de alrededor de unos 1.550 kilometros cuadrados. Como parte de la cuenca destacan los ríos Cote, Venado, La Muerte, Samen, Mónico, Buenavista, Pataste, Purgatorio y Sabogal, los cuales fluyen hacia el curso principal del río Frío, que a su vez se dirige hacia el lago de Nicaragua”, explicó Elena Galante, directora del Proyecto.
La iniciativa la apoyan las Asociaciones Administradoras de Acueductos Rurales (Asadas), las municipalidades de Guatuso y Los Chiles, el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y la comunidad maleku.
Plan de acción. Para mejorar de inmediato la salud de la cuenca del río Frío, los actores del proyecto estarán realizando una intensa campaña de reforestación de nacientes. Plantarán 100.000 árboles de especies nativas en la ribera de todos los afluentes de la región. Entre esas destacará el sota caballo, árbol de copa redondeada y densa que alcanza hasta 30 metros de altura.
Además, ya se está trabajando en el diseño y construcción de infraestructura (acueductos) que mejore la distribución de agua potable a los usuarios, sin desperdiciar el líquido, y se financiará la elaboración de los planes reguladores para la el desarrollo de la zona.
‘Vivir en una cuenca’. Paralelamente a la reforestación y fortalecimiento de acueductos, los expertos consideran de gran importancia mejorar la calidad de vida y reducir la vulnerabilidad social y económica de los habitantes de los alrededores de la cuenca del río, para que malgastar el agua o contaminar el río no sea para ellos algo ‘necesario’ para sobrevivir.
“Aquí se trata de hacerles reconocer a los habitantes que viven dentro de una cuenca vital para el país y , por ello, es su responsabilidad tomar medidas que permitan utilizar los recursos naturales de forma sostenible”, dijo Galante.
Cada mes, especialistas en gestión del agua imparten capacitaciones en las comunidades. Doscientas personas son instruidas en el manejo legal de los acueductos y miembros de las municipalidades están capacitándose para la gestión de los residuos sólidos.
Los funcionarios del Sistema Nacional de Áreas de Conservación están actualizándose sobre la normativa ambiental vigente y aprendiendo más sobre cómo evitar y controlar incendios.
A mediano plazo, el Proyecto Río Frío buscará que estas acciones de protección sean retribuidas a la región mediante el pago de servicios ambientales.
|
|
|