Namibia, uno de los países de África más áridos, ha realizado desde que logró su independencia hace 18 años un gran esfuerzo para dotarse de infraestructuras hidráulicas, lo que ha permitido que el 98 por ciento de la población en las zonas urbanas y el 80 de las rurales tengan acceso al agua potable.
Namibia celebra este martes su Día Nacional en la Expo de Zaragoza, en coincidencia con el vigésimo segundo aniversario del alzamiento en armas de su población por los derechos humanos, la libertad y la justicia, que les había negado el régimen colonial del apartheid, ha recordado el viceministro de Agricultura, Agua y Bosques namibio, Isak Katali, quien ha aprovechado el acto para enviar un mensaje de condolencia a los españoles por el accidente aéreo de Madrid.
El país africano, que hoy celebra en Okabango el Día de los Héroes, alcanzó la independencia el 21 de marzo de 1990, una fecha en la que "se encontró con muchos desafíos", como el de una educación no igualitaria, falta de viviendas y electricidad en el medio rural y escasez de agua potable, que sólo llegaba al 60 por ciento de la población urbana y al 40 de la rural.
Según ha apuntado Katali, Namibia es un país donde han "aprendido a sobrevivir" porque las aguas superficiales son muy escasas, con "cero" precipitaciones en la zona costera del desierto de Namib, y con lluvias que oscilan entre los 200 mililitros por año en el sur y los 700 en el noreste.
Por ello, el acceso al agua potable ha sido desde la independencia del territorio "una prioridad" para el Gobierno, que todavía se enfrenta a retos "muy grandes".
Uno de los objetivos con los que participa en la Expo ha sido mostrar al mundo cómo este territorio, con una gran aridez y unas condiciones climáticas "muy duras", gestiona su agua y la transporta a cientos de kilómetros, al tiempo que promueve oportunidades de negocio y la colaboración con el resto del mundo en materia medioambiental.
El país obtiene el agua del subsuelo, del reciclado y de la potabilización de los recursos superficiales y está considerando otros métodos de gestión, como el almacenaje de agua potable en el subsuelo y la desalinización, con la próxima puesta en marcha de una planta para abastecer a las compañías que explotan las minas de uranio.
Namibia, una parte de cuyo territorio ocupa el desierto del Kalahari, quiere intensificar los lazos de cooperación con otros países en materia de agricultura, para lograr su autoabastecimiento, y en la industria manufacturera para transformar sus materias, por lo que Katalia ha animado a que inviertan en su país.
El comisario de la Expo, Emilio Fernández-Castaño, ha resumido algunas de las principales características de este territorio, que con dos millones de habitantes es uno de los de menor densidad del mundo, y ha destacado sus esfuerzos en materia de gestión hidráulica y las buenas relaciones diplomáticas que le unen con España.
Fernández-Castaño ha recordado los objetivos de esta Expo, que reúne a 105 países, para configurar una nueva cultura del Agua que asegure una gestión más responsable, eficiente, solidaria y sostenible de este recurso en un momento en el que la población mundial se ha triplicado con respecto al siglo pasado, y es necesario incrementar, por tanto, la cooperación al desarrollo, centrada en proyectos que mejoren el acceso de la población al agua de calidad y saneada.
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