Ninguna industria podrá arrojar desechos al mar, si se aprueba el proyecto de ley presentado por el legislador Mario De Rege que será tratado hoy en primera vuelta.
La iniciativa propone modificar el artículo 1 de la ley 2.472 que prohíbe el ingreso, transporte, transbordo, traslado, vertido o almacenamiento permanente o transitorio en el territorio de Río Negro y su mar jurisdiccional de residuos radioactivos y de desechos o residuos tóxicos de origen industrial, químico o biológico, cualquiera sea su lugar de origen capaces de contaminar, infectar o degradar el medio medio ambiente.
La propuesta de De Rege agrega a ese artículo la prohibición del volcado directo o indirecto al medio marino de efluentes industriales líquidos de más de 10.000 litros por hora, con independencia del grado de tratamiento previo al que sean sometidos.
En otro punto la norma sustituye el artículo 6 de la ley 2.391, que establece que podrán utilizarse como cuerpos receptores hídricos de aguas residuales, los ríos, canales de desagüe, colectores pluviales, colectoras cloacales y el mar, excepto la prohibición establecida en el artículo antes descripto.
Entre los fundamentos, el proyecto de De Rege que es acompañado con la firma de la legisladora del ARI Magdalena Odarda, da cuenta de la enorme biodiversidad del golfo San Matías y su potencial turístico, pesquero y ambiental. La planta productora de carbonato de sodio que la empresa Alcalis de la Patagonia posee en San Antonio Oeste fue construida en Punta Delgado, uno de los dos extremos que conforman la boca de la Bahía San Antonio, dentro del área natural protegida.
El proyecto industrial -dice la norma que estará en análisis esta semana- se remonta a la década del 60 y el inicio de la construcción a principios de la década del '90. Originariamente contemplaba el enfriado de los hornos de calcinación mediante la circulación de agua descargada en el mar y también el volcado de los efluentes líquidos al golfo. Lo que fue prohibido por distintas normas ambientales.
"Habiendo transcurrido más de dos años de que la empresa vierte los efluentes en el bajo El Riñón, se ha hecho público que tiene intenciones de volver sobre sus pasos para pedir que la provincia autorice el vertido al mar. La solución técnica que oportunamente se encontró no puede ser puesta en discusión nuevamente", sostiene.
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