Un Chevrolet Vectra 2008, que cuesta 80 mil pesos, es el vehículo que usa para trasladarse el superintendente general de Irrigación, Eduardo Frigerio. Según el funcionario, el auto se lo cedió una empresa contratista de Irrigación. En la Legislatura denunciaron que hay incompatibilidad y piden explicaciones.
Al diputado radical Jorge Serrano le quedó pendiente ayer por la mañana un pedido de informes que, según dijo, sus pares no quisieron tratar en la sesión. "Pediré el tratamiento para la semana que viene", reflexionó paciente el legislador.
El radical pretende que Irrigación informe los motivos por los que Frigerio utiliza para sus traslados con chofer un rodado Chevrolet modelo Vectra GLS 2008, patente HHE- 986 que es propiedad de la empresa Construcciones Electromecánicas del Oeste Sociedad Anónima (Ceosa).
Esa empresa es contratista de Irrigación en las obras Independencia-Cobos por más de 30 mil pesos y Las Tunas por 29 mil, ambas del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap).
Luego de constatar que el auto pertenece a la empresa Ceosa, Los Andes hizo ayer un primer intento para comunicarse con Frigerio. El superintendente, que estaba en viaje a General Alvear aclaró, a través de un vocero, que la denuncia de Serrano "es un disparate y una locura". El intermediario sostuvo que Irrigación tiene muchos autos "como para tener que utilizar un vehículo de una empresa contratista" y agregó que "se trata de una chicana política".
Más tarde, este diario abordó personalmente a Frigerio cuando estaba llegando a General Alvear (ver aparte) y sus declaraciones fueron en otro sentido. "Lo que el superintendente (por él) ha hecho es no hacerle gastar plata al Departamento General.
El auto es de la empresa pero ha remplazado una camioneta que tenían que entregar. Irrigación tenía una camioneta que no usaba y ahora la utilizamos en remplazo de la que tenía que poner la empresa y por eso no gasté la plata en un auto", explicó Frigerio.
Ante la consulta de la supuesta incompatibilidad, ya que es Irrigación quien debe controlar que las empresas contratistas cumplan con sus compromisos, el funcionario contestó: "De ninguna manera esto influye a la hora de controlar. El ingeniero Frigerio tiene una trayectoria y no se llama un auto de 80 mil pesos", remató.
Para el diputado Serrano, en cambio, "es incompatible que una empresa contratista ceda un auto al superintendente de Irrigación". De acuerdo al legislador, "la empresa está obligada a ceder una camioneta que debe servir a Irrigación para inspeccionar la obra que se está haciendo; de ninguna manera para que Frigerio se traslade", dijo.
En el pedido de informes, Serrano sospecha de posibles "favores" a la empresa. Sostiene que si no se cumplió con la forma de contratación directa (que prevé 3 invitaciones para cotizar), "no caben dudas de que resultará ofensivo a la ciudadanía que, quien debe controlar en representación de los regantes mendocinos el accionar del principal contratista del Departamento General de Irrigación, reciba favores de parte de dicho contratista ya que no puede interpretarse de otra manera la utilización del rodado referido".
Por otro lado, el diputado plantea que, ante un posible accidente de ese auto, no está claro si los gastos corren por cuenta de Irrigación o de la empresa contratista. Según aclaró Frigerio, el auto debe ser devuelto a la empresa cuando termine la obra que tiene a cargo. Informe: Gonzalo Villatoro
El acuerdo por el río Atuel
Irrigación organizó ayer una charla para aclarar las dudas que genera uno de los acuerdos más polémicos impulsados por el Ejecutivo. Se trata del convenio rubricado con la Nación para que Mendoza ceda aguas del Río Atuel a La Pampa y se impermeabilicen los canales de General Alvear.
Justamente Frigerio se trasladó ayer a Alvear para charlar con las distintas organizaciones y explicar qué beneficios trae el convenio para el departamento. La reunión fue a las 20 en el salón Roberto Fernández del predio ferial en ruta 188 y calle 7. Allí también explicó por qué usa el auto de una firma contratista.
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