Más allá de los chaparrones aislados que cayeron hace dos semanas, y que habían renovado las esperanzas en el sector agrícola. No se produce una lluvia importante sobre la parte central del Chaco desde enero de este año.
Para peor, ayer se registraron 38 grados de temperatura en Sáenz Peña en plena estación de invierno, con un fuerte viento norte, y una muy baja humedad ambiente. Es decir, un día típico del verano chaqueño, extremadamente seco y con una alta radiación solar.
Entonces, la poca humedad que había precipitado sobre el suelo hace 15 días se fue rápidamente por acción de la alta radiación solar y el fuerte viento. Con las esperables consecuencias para la agricultura y la ganadería.
Sumado además a que dentro de las ciudades como Sáenz Peña, la segunda ciudad de la provincia, donde residen más de 90.000 habitantes, las deficiencias en la distribución de agua potable para la población muestra sus duras deficiencias.
Porque gran parte del día el servicio se corta o no llega en el caudal que demandan las viviendas que se encuentran en el centro de la ciudad. Más aún en los barrios en los que directamente no llega el servicio.
Esto se debe a que el acueducto que viene desde la ciudad portuaria de Barranqueras para suministrar a gran parte del interior provincial no llega a cubrir las necesidades de la gente. En la actualidad este ducto transporta más de 10 millones de litros diarios, cuando la demanda es casi un 50% superior a ese caudal.
Mientras que en los otros pueblos que se aprovisionan con perforaciones o a través de reservorios a cielo abierto que dependen del régimen de lluvias, el panorama es todavía más desesperante.
Todavía faltan dos meses de sequía
Desde ya los registros de meteorológicos, y la experiencia de la misma gente hablan de que esta es la pero sequía de las últimas décadas. Pero además, los analistas no esperan mejoras en el registro de precipitaciones antes de dos meses.
Como ejemplo, basta considera el informe de la Administración Provincial del Agua, a través de su sistema de alerta hidrometeorológico, sobre el estado actual y previsiones de las condiciones climáticas en el Chaco, además del estado general de situación del fenómeno el “Niño Oscilación sur (ENOS)”.
A través del cual se concluyó que las perspectivas climáticas para el Chaco registran que hasta el mes de octubre las lluvias serán muy inferiores a lo normal. Se estima además que para fines de agosto y primera quincena de septiembre, las temperaturas medias sean por debajo de las normales y que existirán ocurrencias de heladas en distintas zonas.
Ola de calor
Entonces, se habla de que este invierno traerá para el interior chaqueño al menos dos heladas más. Pero esto parece muy lejano esta semana en que Sáenz Peña y prácticamente todas la provincia está soportando una ola de calor con temperaturas superiores a los 35 grados centígrados.
Pero también hay que esta preparado si se cumple la previsión del Servicio Meteorológico Nacional, que estas elevadas temperaturas continuarán hasta el fin de semana.
Debido a que el extremo calor se suma a la prolongada sequía y hace más evidentes las serias dificultades de la gente para abastecerse de agua para consumo propio, o para evitar la mortandad de sus animales en el caso de la ganadería.
La desesperación da para todo. Desde semanas atrás los dirigentes ganaderos advirtieron que los productores tuvieron que vender masivamente su hacienda a precios muy bajos porque no tenían para mantenerlos, darles de comer o calmarles la sed.
Hasta los casos extremos que se denunciaron la semana pasada en que grupos de especuladores salen a captar a productores muy golpeados por la sequía con intención de comprarles sus tierras a precios muy por debajo de los reales.
En el otro extremo están los chacareros que quieren seguir trabajando en su tierra, pero que saben que tienen que afrontar elevados costos. O porque no puede sembrar a causa de que no tienen la humedad adecuada en el suelo.
O porque no pueden mantener a su ganado a causa de que la sequía quemó todas las pasturas y evaporó los pozos y reservorios donde abrevan los animales.
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