Ante el retraso de la puesta en funcionamiento de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Viedma el defensor adjunto, Dr. Ignacio Gandolfi, visitó el lugar
En la oportunidad Gandolfi recorrió la planta junto al subgerente de la Región Este de la empresa Aguas Rioegrinas concesionaria del servicio, Rubén Yordanoff.
Si bien en un principio se había informado que el servicio estaría nuevamente en funciones en junio de este año, ahora la empresa informó que para noviembre esperan que todo esté en condiciones para su normal reactivación.
Según el subgerente de la empresa la demora se produjo por el retraso en la llegada de nueve aireadores, que remplazarían los siete existentes, que actúan como depuradores de los desechos cloacales.
Además afirmó que se instalarán nuevas membranas sobre el piso y las paredes de los piletones a fin de reforzar su impermeabilidad.
El Defensor Adjunto preocupado acerca de la calidad del agua que toman los ciudadanos en Viedma indicó que “es un tema sumamente sensible para la población en general y es por ello que todas las áreas competentes del Estado deben estar preocupadas y ocupadas en esto. La intención no es alarmar a la población pero si hacer un seguimiento minucioso de la situación”.
Desde la Defensoría del Pueblo se mantiene contacto con el Instituto Nacional del Agua, con la posibilidad que ellos realicen un monitoreo a los efectos de determinar los componentes bacteriológicos que indiquen un acabado estudio de la actual calidad del agua.
Cabe recordar que la planta está fuera de servicio desde noviembre del año pasado y desde esa fecha el Presidente de Aguas Ríonegrinas S.A, Jorge Isaac, ya había confirmado que la planta de Viedma no era apta para la cantidad de gente que hoy habita en esta ciudad.
La planta fue diseñada para una capacidad receptiva de 50.000 habitantes, por lo que en los últimos tiempos habría sido superada a raíz del incremento de la densidad poblacional.
La necesidad de aumentar la capacidad de procesamiento y proyectar la obra para unos 100.000 habitantes o trasladar la planta a una zona de secano es lo que se evidencia pero “son soluciones demasiado costosas para estos momentos”, según indicaron desde la empresa concesionaria del servicio.
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