No por ya experimentados por miles de rafaelinos serán menos duros los hechos que habrán de producirse indefectiblemente en los meses del verano próximo. Como ha sucedido a lo largo de muchos años, y cada vez de manera más acentuada, faltará agua potable en cientos de hogares.
Es conocido que el sistema proveedor se sustenta, fundamentalmente, en el acueducto construido hace más de tres décadas y cuya capacidad de transporte está en el límite de sus posibilidades técnicas. Trabajando en ese nivel lo que resta por hacer es cruzar los dedos para que no ocurra que una salida de servicio deje a la ciudad sin agua, como ya sucedió. Lo que suplementariamente aporta a la red de distribución la planta de ósmosis inversa no modificaría significativamente, en una eventualidad tal que no es descartable, el panorama de aguda crisis que se plantearía ciertamente.
No se trata de quitar mérito a la alternativa a que se recurrió para paliar el pronunciado déficit que se evidencia en la época de altas temperaturas. Lejos de ello, como de la intención de dar a la cuestión un tratamiento alarmante en extremo, lo que sí cabe, considerando los antecedentes, es preguntarse acerca de qué manera se actuaría en un estado de emergencia como el que resultaría de una hipotética situación de crisis.
En las condiciones en que actualmente se presta el servicio es posible, no hay dudas, atenuar los efectos de la falta de agua suficiente acudiendo a recursos elementales ya probados. Es obvio, sin embargo, que en otras circunstancias la magnitud de la necesidad a atender excedería largamente toda capacidad de respuesta que pudiera instrumentarse, aunque la interrupción se prolongara corto tiempo, tras el agotamiento de la reserva en planta.
Es claro que nada ni nadie puede garantizar la integridad física de la estructura operativa, y por ende, marginar la perspectiva de un colapso del servicio. Corresponde entonces que, responsablemente, la autoridad municipal obre en consecuencia en la dirección aconsejable: la prevención, el diseño de un plan o programa de medidas a adoptar frente a una coyuntura crítica.
Campaña pendiente
Recordamos que, casi un año atrás, el Intendente municipal acogió favorablemente una iniciativa de Agua y Futuro, consistente en la realización de una campaña municipal de esclarecimiento destinada a crear conciencia acerca del aprovechamiento racional del agua potable.
Como informamos entonces, la campaña tendría la amplitud y permanencia en el tiempo conforme la importancia de la cuestión.
Lamentablemente, la disposición que en positivo evidenció el Cont. Omar Perotti no se tradujo en lo concreto. En Rafaela falta agua, con mayor rigor en verano, pero de ello se toma nota a la hora de la escasez o la carencia total. Así, desde hace años.
(Agrupación Agua y Futuro).
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