La probable contaminación ambiental en la planta depuradora de residuos cloacales, que, sobre la ruta 252 (a metros de El Triángulo) tiene Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima (ABSA), fue denunciada ante la Fiscalía Federal y el ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
La presentación judicial, confirmada ayer, corresponde a Gabriel Pérez, quien se domicilia en Indiada 2.881, es empleado de la Organización R.B. Seguridad, con sede en Buenos Aires, y dice sufrir asma e hipertensión, como consecuencia de su tarea en la planta.
Daniel De la Iglesia, vocero institucional de ABSA para la zona sur, admitió estar al tanto del trámite judicial: "La empresa sólo se expresará cuando los términos de la denuncia lleguen al área Legal", dijo.
Por su parte, el coordinador del Comité Técnico Ejecutivo, Fernando Rey Saravia, comentó a este diario que ni bien se enteró de la situación planteada, se puso a disposición del fiscal Hugo Cañón.
Pérez asegura que ha visto desagotar sustancias viscosas y aceitosas sin tratamiento.
"La planta se denomina depuradora porque trae una serie de sistemas, principalmente por acción de la gravedad, que hace que se vaya deshaciendo el vertido en su arrastre en plano inclinado a la ría. Hay una tolva --agrega-- que, en teoría, debería ir inyectando al canal, por el que corren los desechos, las dosis de diluyentes orgánicos autorizados, que supongo que será cal o cloro o alguna sustancia de estas características. Pero siempre, desde que trabajo en el lugar, estuvo vacía".
Pérez también explica que ocupó una casilla de madera en el descampado hasta donde llegan los camiones de las atmosféricas para descargar sus extracciones y que sus tanques se limpian allí, donde se arrojan los restos.
"La casilla carece de un sistema acondicionador de aire con ozonizador o purificador, por eso respiré el aire putrefacto y contaminado de sustancias que se vuelcan en el lugar para ser vertidas a la ría y de allí al mar, debiendo tratarse de materia orgánica biodegradable; fundamentalmente, desagotes de pozos ciegos".
Pérez indica que unos 40 camiones esparcen los desechos cloacales directamente en la tierra, vertiendo los líquidos sin tratamiento alguno.
"Además de la falta de sustancias degradantes en la tolva, se rompen de continuo las bombas que deben ayudar a empujar hacia el mar, y el horario del personal de ABSA es de 8 a 14 y hasta el día siguiente nadie queda en la planta, excepto el responsable de la vigilancia".
La función de la planta consiste en separar los elementos sólidos de los líquidos cloacales de la ciudad.
"Debido a las permanentes roturas y la falta absoluta de mantenimiento, las descargas quedan en los canales a cielo abierto, emanando olores y vapores. Las bombas se rompen y no funcionan por varios meses", sostiene.
Por los motivos descriptos, Pérez expresa que, en abril de este año, le diagnosticaron crisis asmática y, luego, hipertensión.
"Nunca tuvimos barbijo ni elementos de protección; desde la garita hasta la descarga, estamos a un metro del paso de los camiones, y de la descarga a cinco metros, donde existe un pozo con desechos cloacales al aire libre. Con motivo de mi enfermedad, fui trasladado a la depuradora cloacal de la Tercera Cuenca de Bahía Blanca, también perteneciente a ABSA, y que repite el mismo cuadro de desorganización. Esto trae como consecuencia la inundación del área y un poderosísimo foco infeccioso en la orilla, cerca del balneario municipal de Maldonado".
Pérez referencia, además, el vuelco de efluentes sin tratamiento, directamente a la ría, por parte de una planta que procesa material proveniente de tanques atmosféricos y de camiones con desechos del área del Polo Petroquímico.
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