La presidente Cristina de Kirchner inauguró ayer la tercera línea de extraalta tensión de Yacyretá con estaciones transformadoras de 500 kilovatios. La obra, que demandó una inversión de $ 630 millones, permitirá duplicar la energía transportada desde esa central hidroeléctrica, que hoy llega como máximo a unos 2.600 megavatios.
Esto significa que trasladará la nueva energía que genere la represa cuando esté operando a cota 83. Hoy lo hace a 79 metros, y las obras están demoradas y sujetas a cierta controversia con el nuevo presidente de Paraguay, Fernando Lugo, por tareas de recuperación ambiental y reubicación de pobladores.
La nueva línea permitirá, además, duplicar la importación eléctrica de Brasil. Hay dos interconexiones con ese país -Garabí I y Garabí II- que entran la energía por Yacyretá por las cuales puede exportarse hasta 2.000 megavatios, pero sólo pueden ingresar a nuestro país hasta 1.000 megavatios. Con la nueva línea se podrá llegar a los 2.000 de importación en caso de necesidad.
Por otra parte, cuando Yacyretá opera a pleno ya produce a cota 79 unos 2.200 megavatios de potencia como ocurrió en varios días de este mes, la importación desde Brasil debe bajar hasta ahora a unos 400 megavatios, porque las dos líneas existentes no toleran más de 2.600 megavatios, si se respetan condiciones mínimas de seguridad.
La nueva obra de alta tensión también trasladará en parte hacia el área metropolitana Buenos Aires, la energía generada por la nueva central termoeléctrica Manuel Belgrano instalada en Campana e inaugurada este año.
Seguridad
Además de duplicar la capacidad de transporte de electricidad, la tercera línea mejorará la seguridad, porque si hay una falla en una, queda la otra para seguir operando. Hasta ahora, había sólo dos líneas de alta tensión desde Yacyretá: una que pasa por Salto Grande (río Uruguay) y otra que viene por Santa Fe (río Paraná). Estas dos, al igual que la tercera, convergerán en General Rodríguez, punto de entrada de energía al área metropolitana.
La tercera línea tiene una extensión de 912 kilómetros, entre Rincón Santa María en Corrientes y General Rodríguez en Buenos Aires, dividida en dos tramos: norte y sur. El primero fue construido por Litsa, Líneas de Transporte SA (Iecsa del grupo Cartellone), y el sur por Intesar (del grupo Electroingeniería) y será operado por Transener.
La presidente Cristina de Kirchner aseguró -en el acto de inauguración en Villa Paranacito- que el abandono «en los últimos 30 años» de las tareas de generación y transporte de energía, así como de exploración petrolera, es el correlato «de otro abandono: el de la producción y el trabajo como modelo de desarrollo del país». Añadió que «este tipo de obras no se hacían en la Argentina desde hace 30 años».
«Esta es la segunda obra más importante del plan federal de transporte de energía que hemos puesto en marcha (la anterior fue la de Pico Truncado en la Patagonia), no sólo para interconectar a todo el país, sino para ayudar a la producción y a la calidad de vida de todos los argentinos», subrayó y anunció: «Ahora vamos a saldar otra deuda, que es la del NOANEA» (también transporte eléctrico).
La jefa de Estado indicó, además: «Con esta obra, vamos a reducir los riesgos de apagones que muchos vienen pronosticando desde 2003, hablando sobre que se apagaría todo y vendría una crisis, un cataclismo».
La Presidente estuvo acompañada por el ministro de Planificación, Julio De Vido, y de Interior, Florencio Randazzo, y el gobernador entrerriano, Sergio Urribarri.
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