Luego de más de cuatro temporadas de sequía, distintas regiones de la provincia recibieron con satisfacción un poco de lluvia ayer por la madrugada. Cayeron precipitaciones en casi todo el territorio y el alerta meteorológico continuó hasta la tarde. Si bien el agua caída no fue mucha, los agricultores la recibieron con satisfacción ante la preocupante sequía que atraviesa la provincia y la proliferación de incendios.
En Mburucuyá la lluvia era lo más esperado por la zona rural y lo poco que cayó en la madrugada de ayer fue beneficiosa. Según señaló el comisario José Pérez, “cayeron unos 10 milímetros aproximadamente”.
Por otra parte, el delegado del Ministerio de la Producción, Juan Naensens, señaló que ayer por la mañana una cuadrilla salió a recorrer la zona rural del departamento (donde la situación era crítica). “Allí también llovió y aunque son pocos los milímetros caídos, algo es algo”, manifestó.
El tiempo continúa inestable por lo que los productores tenían esperanzas de que lloviera un poco más para frenar aunque sea en parte, la escasez de agua que afecta a los agropecuarios de la localidad.
Las precipitaciones trajeron beneficios a los campos, donde se realizaron trabajos de remoción de terreno y la siembra de las semillas entregadas la semana pasada, además de aplacar el intenso calor reinante en la zona. Los productores señalaron que podrán iniciar la siembra en las hectáreas de terrenos preparados para cultivos, principalmente, en rubros de autoconsumo.
Otros lugares
Luego de una prolongada sequía, en la madrugada de ayer en ciudades como Santo Tomé y Virasoro se registró una tranquila lluvia acompañada de un leve viento del sector sur, que permitió apaciguar el sofocante calor de los últimos días.
En Santa Rosa hubo granizo nuevamente, pero menos intenso que el de la semana pasada, que destruyó casas precarias.
Una lluvia de regular intensidad “regó” el departamento desde los primeros minutos de ayer. La precipitación aplacó el intenso calor reinante en la zona. Además, servirá para iniciar la siembra en cientos de hectáreas de terrenos preparados para cultivos, principalmente, para autoconsumo.
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