La tormenta tropical Gustav dejó al menos 68 muertos en el Caribe, y se dirigía a los campos de petróleo de Nueva Orleans y el Golfo de México, donde podría transformarse en huracán en la próxima semana.
Mientras Gustav se abría paso por el Caribe, Hanna, la octava tormenta tropical de la temporada del Atlántico, apareció en los radares con vientos de 65 kilómetros por hora y una trayectoria que la llevaría hacia Bahamas y Florida la próxima semana, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH) estadounidense.
Las empresas petroleras se preparaban para Gustav, que podría propinarle a la industria el golpe más duro desde la devastadora temporada de huracanes del 2005.
Los futuros del crudo subieron más de dos dólares hasta 120,5 dólares por barril antes de retroceder, mientras Gustav se movía hacia las plataformas de petróleo y gas natural frente a la costa de los estados de Luisiana y Texas.
La zona, de la que sale un cuarto del crudo y un 15 por ciento del gas natural consumido por Estados Unidos, fue barrida en el 2005 por los huracanes Katrina y Rita.
A las 23.00 hora EDT (0300 GMT del viernes), Gustav estaba a 35 millas (55 kilómetros) al oeste-suroeste de Kingston, la capital de Jamaica, según el CNH. Sus vientos máximos sostenidos eran de 70 millas (110 kilómetros) por hora, apenas por debajo de la intensidad de un huracán.
Los meteorólogos dijeron que la tormenta podría ganar intensidad rápidamente y que "no sería una sorpresa" si dentro de 72 horas Gustav se convierte en un huracán de categoría 4 ó 5, la más alta en la escala de intensidad Saffir-Simpson.
Nueva Orleans, la ciudad del sur estadounidense devastada hace tres años por Katrina, seguía entre los posibles lugares donde Gustav podría tocar tierra.
El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, puso a la población de Nueva Orleans en alerta para una posible evacuación a partir del viernes y emitió una declaración de advertencia de desastre. El vecino Misisipi, que también fue asolado por Katrina, declaró estado de emergencia.
CRECE CIFRA DE MUERTOS
Gustav provocó el martes fuertes lluvias, cuando pasó como huracán sobre Haití, donde dejó al menos 59 muertos, y en Republica Dominicana, donde murieron ocho personas.
Funcionarios dijeron que las muertes ocurrieron principalmente como resultado de inundaciones y deslaves en el oeste y sur de Haití.
En Jamaica, donde los embalses se llenaron con agua de las lluvias, las tiendas, escuelas y oficinas cerraron sus puertas y las autoridades ordenaron que los empleados de sectores no esenciales se quedaran en casa.
Las techumbres eran arrancadas de las casas en zonas aisladas y un hombre de 50 años murió luego de que una fuerte ráfaga de viento lo tiró de un árbol desde el que sacaba fruta mientras la tormenta se acercaba a la provincia de Manchester, en el centro de Jamaica.
(Reporte adicional de Stacey Joyce en Washington y Erwin Seba en Houston; editado en español por Gabriela Donoso/Guido Nejamkis/María Pía Palermo)
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