Hace aproximadamente seis meses que no llueve en la localidad, sólo reina un calor devastador y asfixiante con temperaturas que oscilan los 42½ grados. Un invierno totalmente atípico se vive en la zona. Las perforaciones en la localidad ya comienzan a desistir.
La distribución de agua se realiza de cinco perforaciones; desde Pampa Juanita 3 perforaciones (de don Tadeo Koucz ), un perforación en la quinta de Castello y la otra de Hlebovich. Los reservorios de agua están colapsados y la que no es apta para consumo se ocupa para riego, aunque se está trabajando contra reloj en nuevos pozos. “Le pedimos que la gente cuide el agua” alertan desde el municipio.
Además de la falta de agua reinante se le suman los reiterados cortes del suministro eléctrico que perjudica el bombeo diario del agua. Para el traslado del agua se dispone de un camión especial y cuatro cisternas tiradas por tractores. La distribuye con atraso de hasta 5 días debido a que no se da abasto ni en agua ni en transporte. También hubo un rotundo reclamo de los vecinos porque a los que pueden comprar el agua se les estaban llevando varios miles de litros y a los que se les distribuye gratuitamente sólo unos cientos de litros. Alertado el intendente corrigió este cuadro de inmediato. Otro factor alarmante lo conforman los propios vecinos que almacenan su agua en bidones de agroquímicos con una contaminación muy grave para la salud humana.
Se distribuyen para consumo humano unos 400.000 litros diarios y se ocupan otros 150.000 litros para riego de agua no apta para el consumo humano. “Cualquiera de los acueductos” clama el intendente. La desesperación reina. El sol y el viento norte imperan en Pampa del Infierno, el intendente Marcelo Piccoli cuenta turbado “solicitamos ya a los entes provinciales financiamientos a gran escala para de una vez por todas terminar con este problema del agua” subrayó Píccoli.
“El acueducto que sea será bienvenido, pero creo que el acueducto del Norte sería una gran solución” aclara “en la medida de lo posible mandamos agua a todos los barrios periféricos, entre 400 a 500 litros diarios por familia”. Como una salida de emergencia menciona “hemos firmado un convenio con la APA para construir diez nuevas perforaciones; además de recibir $ 10.000 pesos para el combustible para el acarreo del agua (aclaró que falta una cuota); también habíamos hablado de la necesidad de contar con tanques cisterna; uno móvil de 10.000 litros y otros dos tanques cisterna fijos de 40.000 litros” se exalta “es urgente contar con los tanques, sobre todo el móvil y estamos muy mal porque es un esfuerzo sobrehumano la distribución de agua”, explica también, “además proveemos a las escuelas rurales y a algunos pequeños” menciona otro proyecto, “presentamos el proyecto de la construcción de una represa impermeabilizada de una hectárea para que el día que llueva se almacene el agua, pero también tiene un costo importante así que necesitamos ayuda económica porque parece que los acueductos no llegarán nunca”.
Agrego en tal sentido: “también me plantearon enviarme agua por intermedio de un camión desde Sáenz Peña con unos 24.000 litros diarios, pero es muy poco, pero bueno bienvenido sea, pero esto tiene un costo para el municipio; necesito tener la contención económica provincial, es fundamental solucionar este grave problema porque la sociedad no se merece esto”. Concluyó: “Luchamos día a día y tenemos la firme promesa de la APA (Administración Provincial del Agua) de que nos van a responder en todos los puntos de contención. Falta agua porque las perforaciones no dan más. Son épocas muy agresivas para la zona”.
Un grupo electrógeno
Más allá del esfuerzo de la municipalidad de llevar agua a los vecinos, explica Píccoli, “es necesario un grupo electrógeno en las inmediaciones de la gran cisterna (del barrio sur) de la cual se abastece la mayor parte de la población porque con los reiterados cortes de luz tampoco se puede llevar agua y a veces se pierden horas de trabajo”.
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