La Asociación Ambientalista del Sur viene sosteniendo, a través de una activa y extensa campaña (que incluye el uso de la banca 25, en los años 2000 y 2007) destinada a demostrar la conveniencia y la necesidad de tratar los líquidos cloacales del sistema sanitario de la ciudad de Bahía Blanca.
Ello podría significar la disponibilidad de una masa de agua estimada en 120.000 m3/día que, en términos de suministro domiciliario, abastecería a unos 240.000 usuarios, a razón de unos generosos 500 litros por habitante/día.
Esta fuente potencial de provisión de agua (sumada a la del embalse) resultaría entonces más que suficiente para atender los requerimientos futuros por crecimiento vegetativo e industrial.
El Polo Petroquímico demanda, actualmente, unos 50.000 m3/día, volumen comparable al consumo de 100.000 usuarios, agua que se sustrae del acueducto Paso de las Piedras antes de su ingreso a la planta potabilizadora del barrio Patagonia.
El reúso del recurso equivale a disponer de una nueva fuente de provisión destinada a diversos usos (procesos industriales, refrigeración, riego, abastecimiento humano, etc.) según la tecnología de la planta de tratamiento. Estimativamente, el costo de este emprendimiento resultaría muy inferior a otras fuentes complementarias para caudales equivalentes dentro de las circunstancias regionales.
Las autoridades competentes (políticos, técnicos, autoridades del agua) y también la población servida deberían tomar debida cuenta sobre las desfavorables perspectivas que el cambio climático significa para el entorno regional (incluida la cuenca de alimentación del río Sauce Grande y sus tributarios), fenómeno que afectará aun más una pluviometría siempre esquiva por insuficiente, más allá de algunos años húmedos.
La actual disminución del nivel del embalse de Paso de las Piedras debe significar lo que realmente es: un serio llamado de atención por un estrés hídrico que no debería ser ignorado, por más que algunas precipitaciones circunstanciales solucionen de momento las cosas.
Es de esperar que la prontitud en la toma de decisiones guarde relación con la trascendencia del desafío, recordando que los tiempos de los acontecimientos naturales no están sujetos a la voluntad del hombre y que las "desgracias" provenientes de estos sucesos son menos probables de ocurrir en sociedades previsoras.
Leoncio Montesarchio es presidente de la Asociación Ambientalista del Sur.
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